Para ser emperador hay que ser muy macho



La homosexualidad sigue siendo tabú para los deportistas de nuestra sociedad, tanto que los gays profesionales del deporte creen que dejarán de ser admirados si salen del armario. Este tabú, no obstante, no existía en la Grecia y Roma clásicas, pues son muchos los emperadores a los que les gustaba la compañía masculina y aún así eran temidos y respetados por sus súbditos.

La lista de grandes líderes "que entendían" es sorprendentemente larga. Aquí van cinco célebres ejemplos:

Alejandro Magno Su cercanía a Hefestión no le pasó inadvertida a nadie.
Julio César Tal era su apetito sexual que de él decían que era "el hombre de todas las mujeres y la mujer de todos los hombres".
Trajano El primer emperador hispano no hacía ni caso a su mujer, pues en la intimidad prefería rodearse de musculados hombres.
Adriano Sobrino y sucesor de Trajano, también le gustaban los hombres, en especial un amante suyo, Antínoo, a quien incluso le dedicó el nombre de una ciudad.
Heliogábalo Se prostituyó con hombres y luchó durante su corta vida para encontrar un médico que le creara una vagina.

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