El exquisito paladar canino



Desde hace dos años comparto mi vida con una graciosa perra golden retriever. Lo más bonito que me ha pasado jamás, sin duda. De ella destacan muchas peculiaridades, pero entre ellas sobresale su afición por las cacas humanas. El primer día que le vi comerse una deposición se me revolvieron las tripas e incluso me enfadé, pero poco después descubrí que esa extraña afición la comparten todos los perros. Vamos, que para ellos una caca humana es como un pastel de chocolate para nosotros: absolutamente irresistible.

Algunos chuchos también ingieren deposiciones caninas, pero eso sólo lo hacen unos pocos. A la mayoría únicamente les atrae las del resto de especies: personas, caballos, palomas, etc. Por si fuera poco, nuestras peludas mascotas también se comen sus propios vómitos. En resumidas cuentas, que estos bichos son unos sibaritas de mucho cuidado.

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